Presentación

Me ha tocado la fortuna de ser el primer director de la Cátedra Eduardo A. Elizondo desde su fundación a mediados del 2005.  Recibí el nombramiento con una especial satisfacción y expresamente dije que veía en la ocasión una especial oportunidad de servicio.

La idea del servicio me parece avasalladoramente poderosa y, en ese sentido, encuentro especial inspiración en uno sencillos versos que han marcado mi vida:

"Dormí y soñé que la vida era alegría.  
  Desperté y vi que la vida era servicio.
  Serví y descubrí que en el servicio se encuentra la alegría"

                                                                Rabindranath Tagore

Desde mi perspectiva, en el Tec, la “Cátedra” por antonomasia ha sido la Cátedra Alfonso Reyes cuya exitosa labor se ha visto replicada tanto el Tec como en otros centros universitarios del país.

Consecuentemente, fue natural que me inspirara en ese modelo, en el modelo de la Cátedra Alfonso Reyes; sin embargo en la búsqueda de la vocación propia de la Cátedra Eduardo A. Elizondo,  pronto me di cuenta que ésta debería convertirse en un eje de colaboración para promover la cultura de la legalidad entre estudiantes, profesores y la comunidad en general (intramuros y extramuros) y que la Cátedra debería apoyar los esfuerzos del Departamento de Derecho, del programa para la formación profesional de abogados  – la licenciatura en derecho –, así como las labores de aquellas otras áreas del Tec que también trabajan con temas de formación jurídica.

Por ello, la Cátedra Eduardo A. Elizondo ha basado una de sus principal estrategias en la colaboración con los demás y en la potenciación de las ideas de aquellos con los que colabora.  ¡Es increíble todo lo que se puede hacer, si uno no se pone a pensar en quien es el que se va a llevar el crédito!

Conforme a mi visión, la Cátedra Eduardo A. Elizondo no sólo debe ser un foro para exponer, discutir y proponer ideas con alcance jurídico, sino también debe ser un foro en el que los interesados – juristas y no-juristas – puedan encontrar respuestas y orientación.

También desde el principio, encontré que la Cátedra Eduardo A. Elizondo tenía una vocación particular para participar en proyectos estratégicos en el campo del Derecho, así como para  trabajar transversalmente con otras áreas y con otras disciplinas, tanto adentro del Tec mismos, como fuera de nuestra institución.

En busca de apoyo, orientación y asesoría, he integrado un consejo a personas del más alto perfil profesional, ya sea abogados o no.  La idea es que las actividades de la cátedra se guien tanto por la visión de los profesionistas del derecho, como por la de otros que no siendo abogados también forman parte del entorno y por lo tanto aprecian el valor de la cultura de la legalidad.

El apoyo y consejo de este grupo de amigos me ha sido especialmente valioso en el trabajo que he venido realizando

He descubierto que con el trabajo de la Cátedra también se ha ofrecido la posibilidad de potenciar a las personas en lo individual dejando en ellas el deseo de ser mejores y fomentando los valores jurídicos y los principios morales en los que se cimienta el Derecho.

Considero que la Cátedra Eduardo A. Elizondo debe transmitir constantemente un mensaje de esperanza.

El resto mi labor ha sido crear sinergías con todos estos elementos, aprovechar la energía en movimiento que ya existe a nuestro alrededor, para proyectarla y potenciarla.

El lema de la Cátedra Eduardo A. Elizondo enfatiza la idea de servicio, apoyandose en la idea de que la mejor manera de alcanzar la seguridad jurídica – la paz – es a través del respeto al Derecho.

“Unidos en servicio por la causa de la paz” porque  “Entre los individuos, como entre las naciones, el respeto al Derecho ajeno es la paz”

Monterrey, N.L. agosto de 2009.


Dr. Carlos A. Gabuardi, Ph.D.

Profesor de Derecho &

Director de la Cátedra Eduardo A. Elizondo

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